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Francia construirá 1.000 Km. de ruta con paneles fotovoltaicos

Francia quiere encumbrar sus políticas ambientalistas con un desarrollo nunca antes visto. Prevé reemplazar el asfalto por paneles solares. La iniciativa comprendería el aprovechamiento de una carretera natural no sólo como vía de comunicación, sino también como una innovadora e inédita práctica para generar energía renovable.

El anuncio lo encabezó la ministra francesa de Ecología y Energía, Ségolène Royal. La publicación de las autoridades expresó el deseo de construir 1.000 kilómetros de ruta de paneles fotovoltaicos en los próximos cinco años. Este proyecto proporcionará electricidad limpia al 8% de la población, el equivalente a cinco millones de ciudadanos. Según informara la ministra las pruebas de instalación comenzarán en el primer semestre de este año.

La empresa francesa de ingeniería civil Colas llevará a cabo esta instalación sustentable. Para ello utilizará paneles Wattway, un producto desarrollado de manera conjunta con el Instituto Nacional Francés de Energía Solar durante media década de investigaciones. Estas placas son de 7 milímetros de grosor con una fina película de silicio policristalino que se destacan por su resistencia y durabilidad, reforzadas por un material compuesto de resina y polímeros. Son ideales para la ruta por su buena adherencia y estanqueidad para evitar accidentes, y tendrán la potencia de alimentar a una casa por metro.

Los responsables de la compañía local aseguran que cada capa resistirá el paso de los vehículos pesados y proporcionará un suelo símil al asfalto con la tracción necesaria para que los autos no se deslicen involuntariamente. La ministra Royal señaló que el proyecto se financiará mediante incrementos en los impuestos al combustible fósil asociando a la vez su compromiso por incursionar en temáticas sustentables. Las autoridades gubernamentales anunciaron también que las placas solares serán relativamente baratas de instalar y mantener, que su implementación será veloz y no representará problemas de tráfico. Aún no se sabe sobre qué ruta se emplazará.

Sin embargo, una parte de la sociedad se mantiene escéptica con estas innovaciones. No por el hecho de que se alineen a una conducta ecológica, más bien por dudas sobre su utilidad y funcionalidad. Se duda sobre su costo real de construcción y de mantenimiento, su nivel de adherencia, tracción y fricción más los peligros en términos de seguridad o su eficiencia verídica, más allá de que los paneles solares también puedan ser robados o corrompidos. Los argumentos válidos son imposibles de verificar hasta que la carretera solar sea puesta en práctica.

Francia se suma así a otras iniciativas de carreteras reutilizadas para cumplir una función sustentable. En Holanda hace dos años ya funciona una bicisenda de 70 metros con pavimento hecho a base de placas fotovoltaicas. Además esta iniciativa recuerda a una start-up de Estados Unidos que recaudó en un plan de crowfunding en la plataforma Indiegogo más de USD 2 millones construir rutas inteligentes que provean energía solar, derritan la nieve y se iluminen solas.

FUENTE: Infobae.com

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